Escrito por Leonardo Rojas

lrojas@inia.cl
Este método se basa en el llamado “balance nutricional”, el cual estima la diferencia entre la cantidad de nutrientes que requiere un cultivo para alcanzar un rendimiento dado y la cantidad que le puede aportar el suelo, para luego corregir esta diferencia por un factor de eficiencia, obteniendo la dosis a aplicar. La eficiencia expresa que las plantas sólo pueden recuperar una fracción del fertilizante aplicado y que, por lo tanto, la dosis será necesariamente mayor que el déficit estimado.
El balance nutricional se expresa por la siguiente ecuación:

La complejidad del método reside principalmente en cómo estimar el aporte del suelo, el cual varía en función de muchos factores, siendo uno muy importante el contenido de nutrientes en el suelo. En cambio, la demanda tiene una relación directa con la biomasa producida y se puede expresar finalmente en función del rendimiento esperado.
En el Manual de Fertilización (Rodríguez, 1995), se ha llevado la resolución de la ecuación de balance nutricional a tablas donde se puede encontrar la dosis para diferentes potencialidades productivas y niveles de disponibilidad de nutrientes en suelos de Chile.
La demanda del cultivo de alcachofa
A continuación Cuadro 1 se muestran datos de extracción por cultivos de alcachofa de nivel productivo adecuado, de acuerdo a diversas fuentes:
Cuadro 1 : Referencias de extracción de NPK por cultivos de alcachofa

1 y 2 Hort Science vol 18(5) 1983
3 INIA Perú
4 Anstett(1965) citado por Ribó (2004)
5 Pomares (1995) citado por Ribó (2004)
Cálculo de la dosis para alcachofa en la Parcela Experimental Pan de Azúcar.
Para el cálculo de las dosificaciones se considerará un rendimiento potencial de 20 t/ha para la temporada completa, de acuerdo con la información obtenida de los productores locales, la cual se acerca a los rendimiento altos reportados en el Cuadro 2
Análisis de suelo
Los análisis de suelo, Cuadro 2, muestran un nivel adecuado o alto en fósforo y potasio, asociado, en el caso del fósforo, al efecto residual de muchos años bajo fertilización y, en el caso del potasio, a la riqueza natural de los suelos de la zona norte, más algún residuo de fertilizaciones.
La materia orgánica es baja, por lo que no se puede esperar un aporte muy alto de nitrógeno.
Cuadro 2: Análisis de fertilidad de suelos en 2 terrenos de la Parcela Experimental Pan de Azúcar, INIA, Región de Coquimbo.

Cálculo de la dosis de nitrógeno
Para nitrógeno, se desarrollará la ecuación de balance nutricional utilizando la siguiente información básica:
Demanda estimada = 240 Kg/ha
Aporte suelo estimado = 60 Kg/ha
Eficiencia = 65 %
Dosis = (240 – 60)/65% = 277 Kg/ha
Determinación de la dosis de fósforo y potasio
En estos dos nutrientes se recurrirá a las tablas que relacionan las dosificaciones con los contenidos en el suelo (la ecuación está tabulada). En este caso se observa que los contenidos de fósforo y potasio se encuentran en un nivel que permite manejar los cultivos con las llamadas dosis de mantención.
Estas dosis de mantención para la alcachofa son (Rodriguez, 1995):
Fósforo (P2O5) 75 Kg/ha
Potasio (K2O) 80 Kg/ha
DOSIS NPK DETERMINADA
De acuerdo con esta información, para el ciclo productivo anual, la fertilización a aplicar será del orden de:
Nitrógeno (N) 280 Kg/ha
Fósforo (P2O5) 75 Kg/ha
Potasio (K2O) 80 Kg /ha
Parcialización de la dosis total
El Método Racional sólo estima las dosis totales necesarias para aspirar a un rendimiento potencial, pero no indica cómo debe ser la parcialización. Al respecto, de acuerdo a las características de la planta y la experiencia empírica de los agricultores podemos señalar algunos criterios.
En fósforo y potasio no es estrictamente necesario parcializar el fertilizante, ya que permanecen en reserva y disponibles en el suelo. Aún así, es aconsejable aplicar parte del potasio en el período de formación de cabezuelas.
El nitrógeno, en cambio, debe ser distribuirse en el tiempo, de acuerdo con el requerimiento del cultivo.
La alcachofa Argentina tiene un período de cosecha que se puede extender entre abril y diciembre, a través de una secuencia cíclica de crecimiento-cosecha-destalle y aunque este proceso no es uniforme en todas las plantas, se produce mayor concentración de cosecha hacia julio-agosto y luego, hacia octubre-noviembre.
Las aplicaciones de nitrógeno deberían adecuarse a estos períodos de mayor exigencia, considerando que se debe promover el crecimiento vigoroso en forma previa al desarrollo masivo de las cabezuelas.
En consecuencia, las dosis total de nitrógeno debería dividirse en dos mitades: la primera, a aplicar desde el establecimiento hasta el inicio de cosecha y, la segunda, desde avanzado los destalles (50% o más de las plantas destalladas) hasta inicio de la nueva cosecha masiva.
El número de aplicaciones dependerá exclusivamente de las posibilidades en cada caso particular, llegando incluso a realizar fertirrigación.
ANEXOS
a) Tabla de correspondencia entre índice de disponibilidad y contenido en el análisis de suelo para fósforo y potasio

b) DOSIFICACION DE FOSFORO (P2O5) Y POTASIO (K2O) EN ALCACHOFA EN BASE AL ANÁLISIS DE SUELO

LITERATURA CONSULTADA
- Instituto de innovación agraria, INIA, Perú. 2004. Plan de producción de alcachofa. Disponible en http//www.inia.gob.pe/SIT/consPr/adjuntos/2016 pdf, leído el 10/12/2008
- Ribó, M. 2004 Balance de macronutrientes y materia orgánica en el suelo de agroecosistemas hortícolas con manejo integrado ecológico. Disponible en http//www.tesisenxarxa.net/TESIS_UV/AVAILABLE/TDX-0519105-135709//ribo.pdf leído el 12/12/2008
- Rodríguez S, José. 1995. Manual de Fertilización. Universidad Católica de Chile. Fac. de Agronomía. Santiago, 1995, 362 p.
- Ryder, E., De Vos, N. y Bari, M. 1983. The Globe Artichoke (Cynara Scolymus L.) Hort Science, Vol 18(5).
Corregido 28 Diciembre 2009 |